Al menos 13 niños han resultado heridos graves y 30 han sido detenidos en un conocido colegio local en el que se celebraba un campamento de verano. Al parecer, según apuntan las fuentes policiales, un grupo de niños habría aprovechado la media hora de descanso de los monitores para jugar a escondidas a la confluencia de la izquierda canaria.

Aunque las reglas no han sido reveladas por las autoridades policiales, por miedo a que este peligroso juego se extienda entre la población infantil canaria, el piberío ha organizado ligas y torneos a través de las redes sociales, lo que supone un quebradero de cabeza para autoridades, padres y maestros. En resumen, el juego trata de simular el sofisticado debate ideológico e intelectual de la izquierda canaria para alcanzar la hegemonía política y electoral.

Divididos en grupos, que pueden ir desde 1 niño a 50 niños – sobre esto no hay nada escrito – los participantes tratan de hacer valer sus razonamientos dialécticos para convencer a los demás grupos de niños de que se unan a su causa para formar un único grupo. Claramente, esto es algo que nunca sucede, y mucho menos tratándose de niños. Por norma general, los grupos se hacen cada vez más pequeños hasta que, al final, suele estallar una multitudinaria pelea de niños a piñas, palos y piedras.

Entre los niños con mejores notas, más conocidos como empollones, se eligen a los intelectuales del grupo. Éstos jugadores, cuya función no ha terminado de quedar clara, suelen sentarse aparte para reflexionar sobre la situación objetiva del pueblo canario y la idoneidad del momento para la confluencia de la izquierda canaria. Por desgracia para ellos, cuando consiguen redactar el manual de acción estratégica el resto de compañeros de juego se encuentra dándose hostias como panes, por lo que el “intelectual” vuelve a sentarse para elaborar una tesis sobre la imposibilidad actual para la confluencia de la izquierda canaria.