El presupuesto de Alcaldía provoca el hundimiento del Deutsche Bank

Hace unos días los economistas abordaron las dificultades del Deutsche Bank. Desde el Financial Times y el The Economist se relacionó este singular acontecimiento con el precio del barril de crudo o con la desconfianza de los mercados internacionales sobre la situación China. Lejos de amilanarse, el presidente del BCE, Mario Drago, conocido en su tierra, puso al personal a buscar el origen de los dineros.

Tras una semana de lo que viene siendo el hurgamiento sistemático de la calderilla financiera europea, podemos decir que el foco del problema, cómo no, está en España, concretamente en un pequeño municipio de Tenerife.

Aunque el Sr. Drago envió a los men in black de la cosita económica a poner orden en las cuentas güimareras, todo apunta a que, tras abrir el Facebook de Turismo de Güímar, los funcionarios europeos acabaron en un pueblo remoto del Himalaya, dónde según el área de Comercio y Turismo se celebran las Fiestas de San Pedro cada 29 de junio.

El presupuesto de alcaldía pasa de 350€ a 27.000€

Mientras la comunidad internacional espera noticias de los extraviados agentes europeos, los judeo-calvinistas de Sí se puede, más conocidos por querer destruir la convivencia de sus convecinos, acaban de desentrañar los oscuros secretos del Menceyato Luiseril.

Aunque la Marquesa de Chogo ni niega ni confirma los rumores, tras ser preguntada por el gasto público ha dicho que…

Los impuestos de mis súbditos son míos y me los follo cuando quiero. Que se jodan

Christine Lagarde llama a la Marquesa de Chogo a moderar el gasto público

Para Lagarde, la subida del presupuesto de alcaldía “sin avisar ni nada” es una falta de respeto a Europa en general y a ella en particular. La presidenta del FMI se encuentra asombrada por los extraños acontecimientos güimareros.

Que usen los fondos que nos prestaron al 3% y que nosotros les (re)prestamos al 10% para llevarse el 3% de comisión de un aeropuerto sin aviones es algo a lo que estamos acostumbrados. Lo entendemos y ya damos por perdido ese dinero. Pero ya lo de gastarse 4.000 totis en llevarse a 600 vecinos a comer carne cabra escapa a nuestro entendimiento.